24.9.11

Creo que ya sé cual es el problema. Toda esta weá idiota. Que se joda todo. Todo todo todo. Te extraño, pero no es ese el problema. Te fuiste hace mucho. Y te sigo extrañando, pero ese no es el problema.
El problema es esta weá. Mis decisiones idiotas. Pensé que era lo mejor; sigue siendo lo mejor si piensas en el futuro. Pero mi decisión cambió cosas que no era para mí decidir. Para mi tomar, romper, torcer, hacer. Influir. Aún así lo hice.
Te juro que no me di cuenta. No fue mi intención ni mi deseo. Pero lo hice. Y me arrepiento. No sé como todos ellos (los nuevos) pueden vivir así. Como han podido vivir así todo este tiempo.
Tal vez yo soy muy débil.
Recuerdo que antes hablábamos, ella y yo. Me encantaba hablar con ella. Conversábamos de todas estas cosas importantes, de política, del mundo, de lo idiota que es alguna de la gente de política. Discutíamos y tomábamos té y era todo tan genial.
Pero nunca hablamos de lo importante, yo nunca le conté lo importante, lo primordial. Y no caí en la cuenta hasta hace poco.
Si yo no hubiera decidido que donde estaba no era suficiente, nunca me hubiera dado cuenta.
Pero lo hice, y ahora lo sé.
Nada es suficiente. Incluso aunque no estamos allí ahora, nunca más estaremos allí. Porque nada es suficiente. O tal vez lo es.
Yo ya no soy suficiente. Ese es el problema. No soy suficiente.

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Salta en un pierna y cántame tu canción preferida hasta que no te quede voz ni a mí lágrimas.